Magnus Carlsen gana el Magnus Carlsen Invitational
Magnus Carlsen (Foto: Fred Jonny)
Magnus Carlsen ganó el torneo con su nombre después de ganar en un emocionante match final contra Hikaru Nakamura 2.5:1.5.
Magnus en la partida 1 derrotó a Nakamura en un final de tablas, mientras que la partida 3 fue una obra maestra posicional.
La
segunda partida fue una victoria técnica igualmente impresionante de
Hikaru Nakamura. La estrella estadounidense casi repetía esa hazaña en
la partida final, pero Magnus consiguió un empate para obtener el premio
de $70.000 $. "¡Feliz de haberlo superado!", resumió.
Después de 16 días de intensa acción, el Magnus Carlsen Invitational
llegó a un encuentro final entre el Campeón Mundial Magnus Carlsen y el
número 1 mundial de blitz Hikaru Nakamura. Fue otro gran match, pero
Magnus salió victorioso:
Hikaru Nakamura no consiguió alzarse campeón, pero se
lo puso difícil a Magnus hasta el final, ganando tres partidas en total
contra el Campeón del Mundo, dos veces en la Ronda 1 y una vez en la
final. Se llevó el segundo premio de 45.000 $:
MCI (Semifinal 2): Carlsen gana y se enfrentará a Nakamura en la final
El movimiento que finalizó una semifinal de infarto.
Magnus Carlsen e Hikaru Nakamura comenzaron con cinco partidas
decisivas el día 1 del MCI y se volverán a encontrar en la final del día
16 después de que Magnus ganara una semifinal épica contra Ding Liren.
El Campeón Mundial falló de forma estrepitosa en la partida 2 y estaba
en graves problemas en la partida 3 hasta que Ding devolvió el favor
permitiendo un jaque mate. Ambos jugadores rechazaron las oportunidades
de empatar en la partida 4 antes de que Magnus triunfase en un final de
infarto, comentando después, "¡No he sentido este tipo de tensión
durante mucho tiempo! ¡Esto fue real!"
ElÓrganodeAdministraciónde
laFederaciónColombianadeAjedrez,se
enorgullecedelasactividadesdeportivasvirtualesquealafechahanrealizadocada
unadenuestras
Ligas,medianteelusodelasplataformasvirtuales,enlas
cuales
sepuedeparticiparendiferentes
torneosnacionaleseinternacionalesonline,en
estemomentocoyunturalqueatraviesaelmundoy
elpaísporelCOVID-19.
Sinembargo,Fecodazesconscientedelapreocupacióndedeportistasydirigentes,
anivelnacionaleinternacional,enelsentidodelosresultadosobtenidoseneventos
virtuales,
que
puedenserfácilmentealteradospor hacertrampasconayuda de computadoraso
diferentesayudasmotoras.Fecodazacogelasnormasqueenese sentido establecelaFIDEy además
de
estimulara nuestracomunidadparaque realiceny
promuevanprácticaséticas y educativas, ha realizadocontactos
internacionales
ycreará unaComisiónAnti-Trampas.
MCI (Semifinal 1): Nakamura vence a Caruana con suspense
¡Nadie dijo que iba a ser fácil! (www.chess24.com)
Hikaru Nakamura está en la final y ya espera a Magnus Carlsen o
Ding Liren después de llegar tras una increíble batalla contra su
compatriota estadounidense Fabiano Caruana.
El día empezó
tranquilo pero de repente se volvió épico en la 4ª partida cuando Fabi
consiguió ganar para forzar los desempates. Hikaru quedó tocado y
admitió que, "todo estaba comenzando a descontrolarse», pero un error de
Caruana en la primera la partida blitz fue el impulso que necesitaba.
La última partida de blitz fue tensa, pero es Nakamura quien jugará por
70.000 $ el domingo.
La profundidad de conceptos de Caruana no bastó frente a su compatriota (2-4) en la primera semifinal
Por: Leontxo García
En una situación de exigencia máxima, Hikaru Nakamura ha demostrado por qué es el número uno
del mundo en la modalidad relámpago y se ha impuesto a su compatriota
Fabiano Caruana en las dos partidas del desempate tras un duelo de gran
emoción. El estadounidense se enfrentará el domingo al ganador de la
otra semifinal, que disputan este sábado el chino Liren Ding y el triple
campeón del mundo, el noruego Magnus Carlsen, para decidir el vencedor
del torneo rápido por internet Magnus Carlsen Invitational.
“Cada
vez que juego un torneo de rápidas siento la obligación de ganarlo o al
menos disputar la final con Magnus. Y eso me crea a veces, como hoy,
una presión excesiva”, reconoció después Nakamura a los comentaristas
del club virtual Chess24, organizador de la competición.
Pero, más allá de lo que Nakamura sintiera dentro de sí, lo cierto es
que la enorme presión que sufrió no procedía solo de su papel de
favorito, sino de la fuerza hercúlea de Caruana y la propia evolución de
un duelo que los espectadores internautas no olvidarán fácilmente. Para
quien todavía tuviera dudas, hoy han quedado claras las líneas que
definen a los dos astros estadounidenses: Caruana comprende el ajedrez
de manera más profunda, pero Nakamura se mueve mejor en el barro, cuando
lo que importa es ganar como sea, muy por encima de la calidad del
juego.
Lo cierto es que el inicio del choque no prometía mucho: dos empates
con juego correcto, muy luchados, pero más bien técnicos, poco propicios
para la vibración del aficionado de nivel medio o bajo. Las pulsaciones
del personal empezaron a aumentar en el tercer asalto, cuando, tras 25
movimientos, la posición era de calma tensa. Y entonces se vio por qué
Nakamura es mejor que Caruana en las modalidades rápidas. Carlsen lo
explicó muy bien: “Fabiano no ha captado la importancia del momento, no
ha olido el peligro”. El campeón se refería a que, incluso en posiciones
de relativa tranquilidad, Nakamura esconde siempre un cuchillo afilado
en forma de trampa táctica, mientras Caruana piensa más en
consideraciones posicionales. Y así, una jugada de apariencia normal
rompió la armonía de las piezas blancas, y Nakamura se lanzó para dar la
puñalada mortal con las negras solo cuatro lances más tarde.
Pero Caruana es mucho Caruana, y, obligado a ganar, supo construir en
el cuarto asalto el tipo de posición que le convenía: un lío tremendo,
con ataques en flancos opuestos, en el que llegó a parecer que los dos
estaban perdidos. Fue ahí, pero solo ahí, cuando Nakamura acusó la
excesiva presión psicológica que luego explicó, lo que le costó la
derrota.
Todo pintaba mal para aquel niño nacido en Japón y trasladado a EEUU a
los dos años. Cinco minutos después de una derrota de las que duelen
como un golpe en los testículos, tenía que salir otra vez a la arena,
frente a otro gladiador de postín y muy crecido en su moral. Pero
Nakamura fue capaz de ponerse así de rápido en modo relámpago para las
dos partidas de desempate (cinco minutos iniciales más tres segundos
tras cada movimiento), reviviendo tal vez mentalmente la época más loca
de su vida, cuando jugó infinitas partidas en la modalidad bala (un
minuto por bando), así como incontables timbas de póquer. Gari Kaspárov
le dijo que con ese tipo de vida jamás sería campeón del mundo de
partidas lentas, pero no cabe duda de que esos años le dieron unos
reflejos mentales supersónicos.
Lo ocurrido en esas dos partidas es sencillo de resumir:
ambos han cometido errores a un ritmo de vorágine, pero Nakamura se las
ha arreglado para que el suyo fuera el penúltimo.
Magnus Carlsen siempre ha dado la sensación de que odia perder, y no
solo en el ajedrez. Pero hoy no: ha jugado la última ronda de la fase
regular del torneo por internet que lleva su nombre frente a Liren Ding
como si le gustase perder (1-3). El campeón del mundo disputará la
semifinal este sábado precisamente con el chino. El otro duelo (viernes)
enfrentará a los estadounidenses Hikaru Nakamura y Fabiano Caruana.
“Magnus no quiere enfrentarse a Ding en semifinales porque,
de sus tres posibles rivales, es quien le resulta más incómodo”,
aventuró el ruso Alexánder Grischuk, triple campeón del mundo de
rápidas, cuando se incorporó a la retransmisión en directo de Chess24,
el club virtual que organiza el torneo, que pertenece al grupo Play
Magnus, donde el campeón del mundo posee el 16% de las acciones. El
duelo estaba aún en el segundo asalto de los cuatro previstos, pero
Grischuk había sacado esa conclusión de la apertura poco menos que
suicida que el noruego había planteado frente a uno de los jugadores más
duros del mundo.
Sin embargo, Carlsen ganó la segunda partida jugando de manera mucho
más seria que en la anterior. Ese cambio incitó a pensar que la sospecha
de Grischuk no encaja en absoluto con la imagen que siempre ha dado el
campeón: lucha por la victoria en casi todas sus partidas y tiene
sólidos principios éticos. Pero lo que hizo el escandinavo en las otras
dos, que perdió, se comprendería mucho mejor si estuviera en un bar
tomando unas cervezas con sus amigos y moviendo madera sobre un tablero
simultáneamente.
Pero, si la teoría de Grischuk fuera cierta, parece que Carlsen se
equivocó al suponer lo que iba a pasar en los otros encuentros. Una de
las curiosidades para la historia de este torneo es que el neerlandés
Anish Giri, quien desde hace años da siempre la sensación de que su
talento es mucho mayor que sus resultados, ha ganado también al
subcampeón del mundo, Fabiano Caruana (2,5-1,5), tras haber derrotado a
Carlsen en la quinta ronda por el mismo resultado. Y eso, de carambola,
produce que Carlsen tenga que medirse con Ding a pesar de todo en las
semifinales.
Los otros dos duelos fueron muy entretenidos. Sobre todo, el de
Alireza Firouzja con Ian Niepómniachi, quien parece recién levantado de
la cama. El prodigioso iraní, de 16 años, ganó el primer asalto de
manera asombrosa, manejando una posición difícil con gran precisión
durante unos 30 movimientos con menos de medio minuto para cada uno,
hasta lograr una victoria impresionante. El ruso ganó el segundo y el
tercero, pero el persa remontó en el cuarto. La muerte súbita o Armagedón
(cinco minutos para las blancas, obligadas a ganar, y cuatro para las
negras) fue de gran calidad, y finalmente se impuso Niepómniachi, con
blancas.
La lucha por la honra de ser el ganador de la fase regular tuvo
emoción porque todo dependía del duelo entre el estadounidense Hikaru
Nakamura y el francés Maxime Vachier-Lagrave, que se decidió en la muerte súbita
tras una victoria de cada uno y dos empates. El estadounidense
manifestó después que estaba muy motivado para lograr el primer puesto y
evitar así a Carlsen en semifinales, porque él ya había calculado los
desempates, basados en los puntos por partida durante todo el torneo.
Las semifinales y la final se jugarán, como la fase previa,
al mejor de cuatro partidas, con 15 minutos iniciales por bando más diez
segundos por movimiento. Pero los desempates no se resolverán con la muerte súbita inmediata; esta solo ocurrirá si la igualdad se mantiene tras dos partidas relámpago intermedias.
Clasificación (las victorias sin desempate dan tres
puntos; con desempate, dos): 1º Nakamura 15 puntos; 2º Ding 15; 3º
Carlsen 13; 4º Caruana 13; 5º Niepómniachi 8; 6º Firouzja 7; 7º Giri 7;
8º Vachier-Lagrave 6. Las partidas se juegan cada día hasta el 3 de mayo
a las 16.00 en Madrid, 11.00 en Buenos Aires, 09.00 en Bogotá y Ciudad
de México.
Los dos estadounidenses, Carlsen y Ding tienen un pie en las semifinales a falta de dos rondas
Por Leontxo García
Marcador final de la décima jornada (quinta ronda)Chess24
Fabiano Caruana, actual subcampeón del mundo en la modalidad clásica,
no suele brillar tanto en las rápidas. Pero hoy se ha impuesto en un
trepidante desempate (3-2) al otro estadounidense, Hikaru Nakamura, con
un ajedrez exquisito. En el otro duelo, Liren Ding ha ganado a Ian
Niepómniachi (2,5-1,5) con más claridad de la que indica el marcador.
Salvo enormes sorpresas en las dos últimas rondas de la fase previa del
Carlsen Invitational, el torneo por internet organizado por Chess24,
ambos estadounidenses y el chino acompañarán al campeón del mundo en
semifinales.
El
duelo entre los dos estadounidenses fue de gran calidad, en especial
para los aficionados interesados en la variante de moda del Gambito de
Dama. El primer asalto fue tan bueno que difícilmente hubiera sido mucho
mejor en una partida lenta. Caruana aplicó una idea muy creativa en una
posición de dama y una torre por bando: quedarse con un peón de menos,
convencido de que la situación expuesta del rey de Nakamura compensaba
con creces tal desventaja. Tras precisas maniobras, Caruana se llevó el
punto.
Pero Nakamura remontó con un planteamiento que no encaja con su
incisivo estilo habitual. Se las arregló para llegar a un final de
caballos con ventaja mínima, y la convirtió en una victoria inapelable.
Siguieron dos empates: el primero, muy interesante, con la misma
variante del Gambito de Dama; el segundo fue la única partida de escaso
valor del duelo.
Y así se llegó a la muerte súbita o sistema Armagedón
(cinco minutos para las blancas, obligadas a ganar, y cuatro para las
negras). Esta vez Caruana no repitió la variante con blancas, y optó por
una posición con ventaja de espacio y poderoso centro, aunque las
negras disponían de contrajuego en el ala de dama. Pero la clave estaba
en que, a ritmo relámpago, ese tipo de posición es más difícil de jugar
con negras. En efecto, Nakamura cometió una imprecisión que le costó un
peón, y a partir de ahí el subcampeón del mundo fue implacable.
Niepómniachi reconfirmó que su problema no está en el talento, ni la
preparación ni la resistencia física, sino en el control de sí mismo.
“Hoy se ha mostrado autodestructivo”, resumió el comentarista principal
de Chess24, Péter Svídler, octacampeón de Rusia. Tras jugar
correctamente con blancas el primer asalto, que terminó en tablas,
Niepómnachi rindió muy por debajo de su nivel en las dos partidas con
negras, y perdió ambas.
Entre ellas, Ding le devolvió la gentileza cometiendo un increíble
error táctico -sobre todo en él- que le costó la dama poco después de la
apertura, lo que alimenta la teoría de que el chino juega peor cuanto
más tarde es la partida (medianoche en Pekín) porque acostumbra a
levantarse temprano. La derrota del ruso le descarta prácticamente de
las semifinales, teniendo en cuenta que su próximo rival será Carlsen,
antes de cerrar la primera fase contra Firouzja.
La única duda razonable ahora es si Vachier-Lagrave logrará
imponerse a los dos estadounidenses, lo que aún podría dar emoción a la
primera fase del torneo. Sin embargo, el ritmo de juego y lo visto hasta
hoy indican que habrá partidas espectaculares o interesantes, aunque no
haya emoción.
Clasificación (las victorias sin desempate dan tres
puntos; con desempate, dos): 1º-3º Carlsen, Ding y Nakamura 11 puntos;
4º Caruana 10; 5º-6º Niepómniachi y Vachier-Lagrave 5; 7º Giri 4 y 8º
Firouzja 3. Las partidas se juegan cada día hasta el 3 de mayo a las
16.00 en Madrid, 11.00 en Buenos Aires, 09.00 en Bogotá y Ciudad de
México.
La
inacción de los Gobiernos de todo el mundo ante las advertencias de los
científicos sobre el gran peligro de los virus confirma la tendencia a
no pensar
El ajedrez educativo está en auge en muchos lugares.OLIVER HAUPT
Científicos y expertos eminentes advirtieron desde 2013 del enorme
peligro de los virus en un mundo globalizado. Ningún Gobierno les hizo
caso. Las hipótesis del filósofo alemán Peter Sloterdijk (La vida actual no invita a pensar) y del escritor uruguayo Washington Abdala (El homus idiotus; Aguilar, 2019) se cumplen trágicamente. La decadencia del homo sapiens
debe combatirse con urgencia desde la escuela. El fomento como
herramienta pedagógica del ajedrez, un juego que incita a pensar, puede
ser muy útil a la hora de mejorar la calidad de la educación.
Los
medios de comunicación más influyentes deben asumir también una gran
responsabilidad. Muy poca gente conocía las repetidas advertencias de
los expertos. No recuerdo haber escuchado o leído grandes titulares
durante los últimos cinco años donde se mostrase alarma por la
advertencia de Bill Gates durante una conferencia TED Talksen 2015: “Si
algo ha de matar a más de diez millones de personas en las próximas
décadas, probablemente será un virus muy infeccioso, más que una guerra.
No misiles, sino microbios. En parte, la razón de esto es que se han
invertido enormes cantidades en disuasivos nucleares. Pero en cambio,
muy poco en sistemas para detener epidemias. No estamos preparados para
la próxima epidemia”.
Gates no fue el único. El economista Lawrence Summers, quien ocupó
altos cargos con los presidentes Clinton y Obama, publicó un artículo en
2016 (The National Bureau of Economic Research) cuyo título es
cristalino: El coste intrínseco del riesgo de gripe pandémica. Lo
comentó otro eminente economista de EE UU, Tyler Cowen, también muy
explícito: “Una gripe pandémica es, realmente, un gran problema. Pero,
al contrario de lo que ocurre con el calentamiento global, no encaja
convenientemente con las batallas que definen nuestras políticas, y por
tanto recibe mucha menos atención”.
Solo dos ejemplos más. En el libro In 100 years (MITPress,
2013), del español Ignacio Palacios-Huerta, catedrático de la London
School of Economics, uno de los coautores, el estadounidense Edward
Glaeser, catedrático de Harvard, advierte claramente de que los virus de
la gripe son una amenaza muy seria para los próximos años. Y el caso
quizá más llamativo sea el del actual director de la Organización
Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, quien advirtió en marzo de 2019
sobre el peligro de una gripe “que se propague de los animales a los
humanos y cause una pandemia”.
¿Cómo es posible que ninguno de los Gobiernos del G-20 reaccionase
ante tales avisos? El presidente Obama lo sabía, habló de ello en 2014,
pero no me consta que hiciera nada más. Quizá porque, como apunta el
divulgador David Quammen en su entrevista con EL PAÍS del pasado
domingo, se decían: “No gastaré el dinero por algo que quizá no ocurra
bajo mi mandato”. Entre las teorías conspiratorias que se propagan hoy
por las redes, una de las más populares sostiene que esta pesadilla fue
ideada por el Gobierno chino, capaz de sacrificar a miles de sus
ciudadanos y de provocar un daño muy serio a su economía con tal de
perjudicar a EE UU y otras potencias. No me consta indicio sólido alguno
de semejante aberración. Y —todavía peor— si fuera cierta indicaría que
el único Gobierno donde el homo sapiens sigue haciendo honor a su nombre es el chino, pero de la manera más atroz posible.
Sí hay, en cambio, razones de peso para afirmar que el problema de fondo es la peligrosa tendencia a la idioticracia
con la que inicio, desde hace un año, todas mis conferencias sobre el
ajedrez como herramienta educativa. Cada vez hay más gente que piensa
menos o peor. Lo hemos comprobado a medida que se extendía la pandemia:
casi ningún país aprendió de lo ocurrido solo unos días antes en los
demás. Hay una acumulación de motivos para esa aversión al pensamiento:
vida muy acelerada, mal uso de las redes sociales, telebasura, aumento
de la desigualdad en gran parte del mundo, etc. Ahí puede estar parte de
la explicación de por qué millones de ciudadanos están eligiendo
democráticamente —o incluso reeligiendo; aunque también es verdad que
las dictaduras son aún peores— a personas incompetentes para dirigir un
país, como Donald Trump (cuyas últimas ocurrencias son arruinar a la
Organización Mundial de la Salud e inyectarse lejía para matar al
virus), o con ideologías cercanas al fascismo, como Orbán en Hungría o
Bolsonaro en Brasil.
El acongojo colectivo provocado por la covid-19 puede ser un
motor muy potente para neutralizar esa tendencia tan nociva y mejorar
el mundo. Pero, además de una voluntad masiva, necesitamos herramientas e
iniciativas concretas. Por ejemplo, potenciar y valorar como se debe a
los científicos en general y a los expertos en pedagogía y maestros de
escuela en particular. Como hizo Finlandia a partir de 1991 tras el
desmoronamiento de la Unión Soviética, que era su pulmón económico,
repensar la educación de los niños y dotarla de la máxima calidad
debería ser un asunto de Estado en cada país.
Son ya muchos los estudios científicos que respaldan la gran utilidad
educativa del ajedrez, muy fácil de promover por el bajísimo coste de
sus materiales básicos. Es el único deporte que puede practicarse por
internet —las audiencias de los clubes virtuales durante el
confinamiento están siendo millonarias—, tiene más de quince siglos de
historia documentada y se practica de manera organizada en casi 200
países. Además, España está, junto a Argentina, Uruguay, Armenia y
Hungría (gracias a la inmensa labor de Judit Polgar, la mejor jugadora
de la historia), en la vanguardia mundial de su aplicación como
herramienta educativa, social y terapéutica (el Congreso de los
Diputados la apoyó por unanimidad en 2015).
Una de las muchas virtudes del ajedrez es que desarrolla el
pensamiento flexible, fundamental para adaptarse a un mundo que en los
últimos 25 años ha cambiado muchísimo —como pocas veces en la historia
de la humanidad—, y todo indica que también lo hará en los próximos 25.
En algunos ámbitos para bien, sin duda, pero otros cambios nos han
llevado a esta trágica pesadilla, causada por un ente microscópico.
Esos dos vectores de la transformación del mundo pueden simbolizarse en el homo sapiens y en el homus idiotus,
respectivamente. Es una partida de ajedrez a vida o muerte. De momento,
el primero tiene todavía la ventaja de la iniciativa, pero la amenaza
del segundo es gravísima. Hay que encontrar las jugadas ganadoras. Y
para eso, ante todo, hay que pensar.
Leontxo García Olasagasti es periodista especializado en ajedrez.
El holandés tumba a Carlsen, y el iraní a Vachier-Lagrave tras sendos errores graves de los astros
Por Leontxo García
Anish Giri, durante el Festival Tata de Wijk aan Zee (Países Bajos), en 2019.Alina L'Ami/Tata Steel Chess
La intimidante potencia de las computadoras de ajedrez incita a
pensar que los mejores jugadores humanos son tácticamente infalibles,
como ellas. Obviamente, eso es falso, pero solo se ve con mucha claridad
de vez en cuando. Como hoy, en la 9ª jornada (5ª ronda) del Carlsen
Invitational, que se juega por internet en Chess24: el campeón del mundo
y el francés Maxime Vachier-Lagrave han caído por 1,5-2,5 antes los dos
colistas, el neerlandés Anish Giri y el iraní Alireza Firouzja,
respectivamente.
“Casi
nadie cree hoy en mí. Pero, curiosamente, Magnus es una de las pocas
excepciones, y por eso me invitó a este torneo. He demostrado que no se
equivocó”, dijo Giri durante una entrevista en directo para Chess24
pocos minutos después del triunfo.
El primer asalto de ambos duelos fue muy significativo del talante de
los dos colistas. Mientras Giri, con blancas, optaba por una variante
de claro empate cuando disponía de otra con pequeña ventaja, Firouzja
exhibió su deseo de experimentar y aprender por encima de todo. Con
negras, el iraní llegó a una posición en que un juego sólido le
garantizaba el empate. En lugar de ello, permitió que Vachier-Lagrave
sacrificara una pieza por tres peones, lo que llevó la lucha a un
terreno mucho más agudo, pero donde solo el francés podía ganar, salvo
que cometiera un error grave. Ambas partidas terminaron en tablas, pero
una fue un tostón, y la otra un placer para el aficionado.
Ese gozo se convirtió en una situación poco recomendable para quienes
sufren del corazón en el segundo asalto. Tras media hora de combate
magnífico, tanto desde el punto de vista de la apertura como por la
posición en ese momento, Carlsen cometió un error táctico tremendo,
impropio de un jugador profesional en partidas lentas, y muy raro en el
noruego incluso en las rápidas. Giri no perdonó, y de pronto se encontró
en la situación de que su primer duelo ganado podía ser frente al
campeón del mundo. Mientras tanto, en el otro se firmaba un empate
correcto técnicamente, sin mucha historia.
Los sobresaltos cardiacos aumentaron en el tercer asalto.
Vachier-Lagrave cometió otro error táctico, no tan grande como el de
Carlsen, pero suficiente para quedar estratégicamente perdido. Lo poco
que la suerte puede influir en el ajedrez caía por fin del lado de
Firouzja, quien tuvo muy mala fortuna en la 3ª ronda de este torneo,
frente a Hikaru Nakamura, cuando el árbitro declaró tablas una partida
con posición ganadora para el iraní, que en ese momento perdió la
conexión a Internet. Preguntado por ello, Firouzja explicó un par de
días después: “Hikaru hizo una jugada muy inteligente al marcharse de la
mesa inmediatamente cuando se perdió la conexión durante unos segundos,
impidiendo que la partida pudiera continuar de inmediato. El árbitro
decretó tablas, y me dijo que si quería protestar lo hiciese después del
duelo. Y que si no aceptaba la decisión me darían por perdedor”.
En el otro combate, Carlsen eligió la Defensa Gruenfeld para ganar
como fuera, pero se encontró con que Giri, en pleno contraste con su
estilo habitual se metió en una agudísima variante que Kárpov y Kaspárov
jugaron media docena de veces a finales de los años ochenta. Al
parecer, el neerlandés la ha estudiado muy a fondo -además de estar muy
motivado por su victoria anterior-, porque estuvo a la altura de las
circunstancias con un juego de gran calidad y arrancó el empate que
ponía a Carlsen contra las cuerdas.
Y así se llegó al cuarto asalto con la emoción garantizada.
Carlsen, con blancas, no estuvo nada fino y permitió un golpe táctico de
su rival que garantizaba el empate en solo 25 movimientos. El pase del
campeón a semifinales -se clasifican los cuatro mejores de la primera
fase- es más que probable a pesar de esta derrota. Pero ha mostrado que
es vulnerable, lo que siempre anima mucho a los rivales.
Vachier-Lagrave lo intentó hasta el último aliento, con una peculiar
elección de la apertura. Sabedor (ha entrenado con él varias veces) de
que a Firouzja (residente en Francia) le va la marcha de las posiciones
muy complejas, el francés le invitó a entrar en una más bien aburrida,
luego logró sacarle ventaja en el reloj y a continuación llegó un error
del asiático que le dejó en posición inferior, pero no perdido todavía.
Firouzja fue capaz de exprimir todo su talento cuando la posición lo
exigía y arañó el empate que le da su primera gran alegría en este
torneo. Aunque los dos colistas triunfantes están todavía muy lejos del
cuarto puesto (y Vachier-Lagrave también), sus espadas siguen en alto a
falta de dos rondas.
Clasificación (las victorias sin desempate dan tres
puntos; con desempate, dos): 1º Carlsen 11 puntos (en cinco rondas); 2º
Nakamura 10 (cuatro); 3º-4º Caruana y Ding 8 (cuatro); 5º Niepómniachi 5
(cuatro); 6ª Vachier-Lagrave 5 (cinco); 7º Giri 4 (cinco) y 8º Firouzja
3 (cinco). Las partidas se juegan cada día hasta el 3 de mayo a las
16.00 en Madrid, 11.00 en Buenos Aires, 09.00 en Bogotá y Ciudad de
México.