Por Uvencio Blanco Hernández
Los ajedrecistas estamos llamados a contribuir, mediante acciones
concretas e innovadoras, con la preservación de la biosfera y la
sostenibilidad de la vida en el planeta.
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| Foto: Nadja Wittmann (ChessBase) |
Una breve reflexión
Según lo divulgado por la ciencia oficial, no parecen existir formas
de vida similares a la nuestra por este sector de la galaxia. De allí la
percepción de que somos únicos e irrepetibles en el universo. Pero
pudiera ser peor, si la humanidad se empeña en desconocer las
advertencias que desde distintos dominios científicos y tecnológicos (e
inclusive exopolíticos y religiosos), nos advierten sobre los ingentes
peligros que nos acechan pero que nuestra ignorancia insiste en
desconocer.
Tal es el caso de lo que en el último siglo ha venido sucediendo con
nuestro ambiente. Hemos alterado, deteriorado y empobrecido nuestro
entorno vital; en una palabra, lo hemos degradado hasta límites
irreconocibles; y esos actos de vandalismo han generado la crisis
ambiental y climática que nos ha estado atosigando durante el último
decenio. Hechos en los que todos tenemos algún grado de participación y
responsabilidad. Evidentemente, esto incluye a los miembros de la
comunidad ajedrecística global.
La biosfera, un problema cada vez más complejo
La degradación de la biosfera es un problema global que se manifiesta
en la agresión y degradación sistemática de reservas de biosfera, la
pérdida de áreas naturales, la contaminación ambiental y la disminución
de la biodiversidad. Ejemplos de esta problemática incluyen la Reserva
de Biosfera Pereyra Iraola en Argentina, que sigue siendo agredida y
degradada sistemáticamente, así como la Biósfera del Río Plátano en
Honduras, que ha experimentado degradación.
Al hablar de biosfera nos referimos al sistema formado por el
conjunto de seres vivos del planeta Tierra y sus relaciones. Está
constituida por la vida y su entorno físico, incluyendo tanto zonas de
la atmósfera, como de la litosfera y la hidrosfera donde es posible la
vida. La biosfera es importante porque proporciona un ambiente favorable
para todas las especies de vida terrestre, permite la vida en la
Tierra, limpia el ambiente de tóxicos, proporciona materia prima y
alimentos, permite formar cadenas alimentarias, proporciona compuestos
farmacéuticos y puede ser utilizada para el turismo y la recreación.
Con base en la información disponible, la biosfera es única en el
Sistema Solar, ya que la Tierra es el único planeta hasta la fecha donde
hay vida. La energía proveniente del Sol en forma de luz es capturada
por las plantas, algunas bacterias y protistas, mediante el fenómeno de
la fotosíntesis. La energía capturada transforma al dióxido de carbono
en compuestos orgánicos, con generación de oxígeno molecular.
Una biósfera degradada
Así mismo, cuando hablamos de amenazas endógenas que potencialmente
pudieran afectar a la humanidad, nos estamos refiriendo a un conjunto de
factores presentes en la biósfera que influyen negativamente sobre la
diversidad biológica en general y, la salud de los seres humanos en
particular.
Discutimos sobre contaminantes del aire, aguas y suelos, pandemias,
plásticos, pesticidas, plaguicidas, vulcanismo, terremotos, ciclones,
tsunamis, cambio climático, etc. Todos ellos, juntos o por separado,
ponen en peligro la vida misma y la permanencia de la especie humana en
el planeta.
Esta amenaza –compleja y diversa- implicaría en el largo plazo, la
extinción de la humanidad; algo que nos ha preocupado por generaciones;
pero no por la ocurrencia de un desastre natural de grandes
proporciones, sino por nuestra persistencia en el cometimiento de los
mismos errores en nuestro trato con el medio ambiente natural.
Esta situación, cuyos números se incrementan día a día, agrava el
impacto de la contaminación ambiental y el cambio climático sobre las
personas generando múltiples crisis humanitarias y, en no pocos casos el
desplazamiento de grandes contingentes de migrantes.
En tal sentido, la Organización Mundial de la Salud inició en 2019 el
plan estratégico quinquenal; esto es, el 13º Programa General de
Trabajo, el cual se orienta hacia un objetivo de tres mil millones de
personas. Dicho plan implica que:
- 1.000 millones más de personas se beneficien del acceso a la cobertura de
salud universal.
- 1.000 millones más estén protegidas de emergencias de salud.
- 1.000 millones disfruten de mejor salud y bienestar. Evidentemente para
alcanzar este objetivo se deberá afrontar las diferentes amenazas a la salud
desde una variedad de enfoques.
Vale recordar que la quema de combustibles fósiles como el petróleo,
el metano y el gas natural, es la causa principal de la contaminación
del aire. Además, es el factor que más aporta al cambio climático, lo
que repercute negativamente en la salud de las personas. En este
sentido, la OMS reporta que diariamente nueve de cada diez personas,
respiran aire contaminado. Estima que la contaminación del aire es el
mayor riesgo ambiental para la salud.
Los contaminantes microscópicos en el aire pueden penetrar los
sistemas respiratorios y circulatorios, dañando los pulmones, el corazón
y el cerebro, matando a 7 millones de personas en forma prematura cada
año por enfermedades como el cáncer, los accidentes cerebrovasculares,
las enfermedades cardíacas y pulmonares. De hecho, “alrededor del 90% de
estas muertes se producen en países de ingresos bajos y medios, con
altos volúmenes de emisiones de la industria, el transporte y la
agricultura, pero también por artefactos hogareños y combustibles” (OMS,
2019).
En relación con posibles pandemias por virus, la OMS informaba a
mediados de 2019 que “se desconoce la fecha en que la misma se inicie,
el lugar de origen y su gravedad”. Casualmente, la pandemia del COVID 19
comenzó a desarrollarse pocos meses después, a partir del mes diciembre
de ese mismo año.
Hasta esta fecha, la OMS ha confirmado el fallecimiento de 7,0
millones de personas entre 772,2 millones de infectados (0,0093% de
letalidad). Sin embargo, un informe de las Naciones Unidas de finales de
2021, sugería la posibilidad de que para esa fecha el número de
fallecidos pudo haber superado los 10 millones.
Esta organización “supervisa constantemente la circulación de los
virus de la influenza para detectar posibles cepas pandémicas: 153
instituciones en 114 países participan en la vigilancia y respuesta
globales”. (Ibid).
La amenaza plástica
En “La amenaza endógena”, Blanco (2021), afirma que: “Otra amenaza
real contra el ambiente y la humanidad está representada por los
plásticos; los cuales están acabando con los mares y océanos de todo el
mundo.
La producción de objetos plásticos es abundante y variada (botellas, bolsas, vasos, platos, juguetes, etc.).
Según datos de Greenpeace, la estadística señala que:
-Cerca de un 80% de los plásticos desechados hasta hoy ha finalizado en
vertederos o el medio ambiente.
-Se ha reciclado menos del 10% de todo el plástico que hemos
producido hasta la actualidad a nivel mundial.
-Los plásticos que flotan en la superficie de los mares y océanos solo
representan el 15% de todos los plásticos que se encuentran en ellos.
-Se han identificado cinco zonas de concentración conocidas como “sopas”
de plásticos:
-1 en el océano una en el Índico,
-2 en el Atlántico (Norte y Sur).
-2 en el Pacífico (Norte y Sur).
-Entre un 21% y 54% de todas las partículas de micro plásticos del mundo
se encuentran en la cuenca del Mediterráneo.
-Cerca de 700 especies de organismos marinos se ven afectados por la
presencia de plásticos.
-Cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos
mueren como consecuencia de todos los plásticos que contaminan los
mares.
-Se han conseguido plásticos en lechos marinos de hasta 10 mil metros
de profundidad. (Greenpeace, 2019).
El gran problema generado por la presencia de plásticos en aguas
lacustres, fluviales, marinas y submarinas, está relacionado con el
proceso de biodegradación de los mismos. En general, más largo que en
tierra. Por lo tanto, no es fácil predecir el tiempo de degradación
debido a una serie de variables que influyen sobre el proceso.
Una vez los objetos de plástico llegan al medio marino tardan entre
décadas y cientos de años en degradarse. El tiempo de degradación
depende del tipo de plástico y de las condiciones ambientales a las que
se expone (luz solar, oxígeno, agentes mecánicos). En el caso de los
océanos, la radiación UV procedente de la luz solar es el
principal agente que degrada el plástico. La acción del oleaje acelera
este proceso y como resultado los fragmentos más grandes se van
rompiendo en trozos más pequeños, generando micro plásticos. (Ibiden)
Otro factor adverso: los plaguicidas. Los plaguicidas son compuestos
químicos orgánicos cuyo uso racional -en el control de las enfermedades
en los diferentes sistemas agrícolas del mundo- ha aportado beneficios
importantes al ser humano. uso excesivo e indiscriminado afecta
dramáticamente la salud y el ambiente.
Por su alcance, los gobiernos del mundo deben tomar en cuenta el
efecto nocivo que, sobre el ambiente, la salud y seguridad humana,
tienen dichos compuestos”.
El papel de los ajedrecistas a favor del medio ambiente
El ajedrez es un juego popular a nivel global, con una amplia base de
jugadores aficionados y profesionales. La popularidad del ajedrez se
refleja en la cantidad de torneos, clubes, publicaciones y recursos
educativos dedicados a este juego en todo el mundo.
La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), estima en 600 millones
de personas practicantes del ajedrez en todo el mundo. Se trata de una
cifra en crecimiento, en un mundo en el cual existe una población de
8.125.000.000, lo cual implica la presencia de un 7,4% de practicantes.
Esta cifra es importante y nos lleva a reflexionar sobre el trabajo
conjunto que pueden desarrollar los ajedrecistas a favor de aspectos
importantes de nuestra vida en medio de las múltiples crisis que se
están desarrollando a principios del siglo XXI.
En un artículo titulado “¿Los ajedrecistas debemos preocuparnos por el cambio climático?” Blanco (2023), concluía que:
… siendo ajedrecistas, debemos preocuparnos seriamente por el cambio
climático y desarrollar una conciencia y acción ecológica tal, que
contribuya con el logro de las metas establecidas en las últimas Cumbres
Climáticas.
Estimamos que los ajedrecistas pueden contribuir al cuidado del medio
ambiente de diversas maneras, incluyendo la promoción de la educación
ambiental a través del ajedrez, la participación en actividades de
conservación y la concienciación sobre la importancia de la
sostenibilidad.
Es de tomar en cuenta ciertas medidas específicas que los
ajedrecistas pueden apoyar a favor de la biósfera; las cuales incluyen:
Concienciación sobre el cambio climático.
Participar en la concienciación sobre el cambio climático y sus
impactos, promoviendo la adopción de prácticas sostenibles tanto en el
ámbito del ajedrez como en la vida cotidiana.
Promoción de la sostenibilidad.
Fomentar la adopción de prácticas sostenibles entre la comunidad
ajedrecista, como el uso responsable de los recursos, la reducción de
residuos y la promoción de estilos de vida respetuosos con el medio
ambiente.
Concienciación sobre la contaminación del aire.
Informar sobre los impactos de la contaminación del aire y promover
la adopción de medidas para reducir la huella ambiental, tanto en el
ámbito del ajedrez como en la vida diaria.
Campamentos de ajedrez y medio ambiente.
Organizar campamentos de ajedrez que incluyan talleres de reciclaje,
actividades de ahorro energético, consumo responsable, repoblación y la
identificación de especies, para fomentar la conciencia ambiental entre
los participantes.
Ajedrez ecológico.
Promover el ajedrez ecológico como una herramienta para fomentar la
educación ambiental en estudiantes, vinculando las piezas del ajedrez
con asignaturas y componentes del medio ambiente, con el objetivo de
incrementar los conocimientos ambientales y la educación ambiental de
los escolares.
Conclusiones
La degradación de la biosfera es un problema que afecta a diversas
regiones del mundo, y su recuperación requiere la implementación de
planes específicos y la participación de expertos en consultoría
ambiental.
Educar a la población sobre la importancia de la biodiversidad es
fundamental para promover prácticas sostenibles y conservar los
ecosistemas. La concienciación y divulgación, la educación formal e
informal, la restauración de ecosistemas, los incentivos económicos y la
participación ciudadana son algunas de las medidas que se pueden tomar
para lograr este objetivo.
La humanidad tiene derecho a un medio ambiente ecológicamente
equilibrado; como derecho vital posee titularidad colectiva y carácter
trans individual. Este derecho comprende toda la humanidad; es una de
las obligaciones más importantes de Estado y de la propia comunidad. Por
lo tanto, está obligado a defenderlo y preservarlo, en beneficio de las
presentes y futuras generaciones. (ChessBase. 2023).
Los ajedrecistas estamos llamados a contribuir, mediante acciones
concretas e innovadoras, con la preservación de la biosfera y la
sostenibilidad de la vida en el planeta.
Fuente: chessbase.com